Nota publicada Diciembre 2025
Nota publicada Diciembre 2025
Ana Bonamico en Bal Harbour: una instalación que revela lo que el mar susurra
Durante Miami Art Week, Bal Harbour se convierte en un territorio donde el arte no solo se exhibe, sino que se respira. Entre la arquitectura ordenada y la inmensidad del océano, el distrito apuesta por intervenciones que dialogan con el paisaje, alejadas del ritmo vertiginoso de las ferias. En ese marco, la instalación The Hidden Pearl, de Ana Bonamico, emerge como una de las propuestas más sensibles y significativas de la temporada.
Ubicada en el 102 Street Beach Access Path, la obra transforma el acceso a la playa en un corredor poético. Bonamico recurre a la vida de las ostras, organismos discretos que convierten la herida en perla, para construir una metáfora visual sobre la resiliencia, la sanación y la belleza que surge de lo vulnerable. La pieza, concebida a escala humana y en diálogo con el entorno costero, invita a transitarla con lentitud, dejando que la brisa, la luz y el sonido del mar contemplen su significado.
El visitante percibe la instalación como una experiencia envolvente más que como un objeto: las formas orgánicas, la paleta suave y la textura de los materiales evocan un paisaje interior. Cada elemento parece estar en estado de escucha, atento a los matices del ambiente. En este sentido, The Hidden Pearl opera como un puente entre lo íntimo y lo natural, recordando que la transformación, como la formación de la perla, es un proceso silencioso pero poderoso.
A la instalación se suma un statement mural que acompaña el trayecto hacia la playa. Esta intervención pictórica funciona como una declaración visual del universo de Ana Bonamico: feminidad, fortaleza y cambio se entrelazan en una composición que expande la narrativa de la obra principal. El mural no explica, sino que sugiere, respira y acompaña. Es un gesto que afirma que la sanación también puede ser un tránsito compartido.
En un evento marcado por el exceso y la multiplicidad de estímulos, la propuesta de Bonamico destaca por su capacidad de crear un espacio de calma y sentido. The Hidden Pearl no busca imponerse, sino abrir un intervalo de contemplación. Es una obra que se descubre caminando, que requiere del tiempo del cuerpo y del ritmo del mar.
Así, Bal Harbour se convierte en el escenario ideal para esta instalación que recuerda algo esencial: que lo valioso, lo transformador, muchas veces se encuentra en lo que permanece oculto, esperando ser revelado por la mirada atenta del espectador.