Nota publicada Diciembre 2025
Nota publicada Diciembre 2025
Entre burbujas y constelaciones: Beyond the Horizon frente a la escena global del arte inmersivo
Beyond the Horizon, la instalación inmersiva conceptualizada por el dúo británico-japonés A.A Murakami, se yergue como uno de los ejemplos más poéticos y delicados de cómo el arte contemporáneo explora la relación entre naturaleza, tecnología y percepción. Comisionada por M+ Hong Kong, esta obra despliega burbujas amorfas de luz y contemplación silenciosa de lo efímero y lo inasible, una experiencia que trasciende la mera visualidad para habitar la respiración y el tiempo mismo.
Pero, ¿cómo se compara esta propuesta con otras prácticas inmersivas de nuestro tiempo? La escena actual del arte inmersivo es tan vasta como ambigua: va desde panoramas digitales envolventes hasta narrativos de exploración sensorial.
Beyond the Horizon y el tejido de lo efímero
Mientras que muchas instalaciones inmersivas actuales capitalizan la espectacularidad visual o la saturación sensorial, Beyond the Horizon se distingue por su sutileza orgánica. La obra no depende de proyecciones envolventes ni de pantallas gigantes: su material ontológico es la propia física del mundo, burbujas, aire, luz y gravedad, mediada por la robótica y lo que los artistas denominan ephemeral tech (tecnología efímera). Esto convierte la exposición en una meditación sobre la transitoriedad, donde cada forma es un gesto momentáneo antes de retomar al aire.
En diálogo con el vasto cosmos digital de teamLab
Si trasladamos la mirada a proyectos como Si trasladamos la mirada a proyectos como Biovortex de teamLab en Kyoto, la comparación evidencia diferencias notables en escala y enfoque. Allí, superficies y esferas luminosas reaccionan al movimiento del público para disolver la frontera entre observador y obra, generando una envoltura sensorial casi cinemática. La experiencia es expansiva y física, diseñada para que el cuerpo se mueva y active el entorno.
Beyond the Horizon, por el contrario, no aspira a un abrazo total del espacio; su dominio es íntimo, casi susurrante. En vez de ecos digitales que “expanden la percepción humana”, lo que Murakami y Groves ofrecen es una suspensión contemplativa en el ritmo lento de lo impredecible, una poesía de materia y desaparición.
Contrastes con narrativas inmersivas y ambientes lúdicos
En Estados Unidos, proyectos como The Real Unreal de Meow Wolf (Grapevine, Texas) representan otro polo de la escena inmersiva: espacios amplios de 29.000 pies² donde múltiples artistas contribuyen a mundos narrativos laberínticos, saturados de estímulos y rutas de exploración. Este tipo de instalación gira en torno al descubrimiento, la sorpresa y la participación activa, con capas de historia y personajes que se desdoblan conforme el visitante avanza.
Frente a esto, la obra de A.A. Murakami rechaza la narrativa lineal o ramificada: no hay recorrido que “descubrir”, sino fenómenos que sentir. Beyond the Horizon desconecta al espectador de la urgencia de la producción de significado y lo ancla en la experiencia misma de la percepción.
Una mirada crítica al fenómeno inmersivo actual
El auge de experiencias inmersivas basadas en proyecciones de grandes maestros (como Van Gogh o Monet en formatos de espectáculo digital) ha generado debates sobre la profundidad artística de este formato frente a las instalaciones de rigor conceptual. Mientras unas tienden hacia lo espectacular, atrapando al público con imágenes familiares ampliadas y envolventes, otras piezas contemporáneas buscan justamente rescatar una cualidad que no puede ser reducida a espectáculo: la complejidad de la presencia y el misterio de lo material.
Dentro de este espectro, Beyond the Horizon se perfila como una obra que no cede al entretenimiento fácil ni a la saturación tecnológica. Su apuesta reside en la fisicalidad frágil y poética de sus apariciones, un gesto que obliga a desacelerar, a percibir sin consumirse en la efervescencia visual que domina muchas experiencias inmersivas.
En la cartografía contemporánea del arte inmersivo, Beyond the Horizon es, quizá, una isla de calma entre océanos de estímulos digitales y narrativas lúdicas. Su valor radica en restituir a la experiencia estética una forma de quietud sensorial y metafísica difícil de encontrar en otras prácticas del género. Frente a la espectacularidad expansiva de teamLab o la exploración narrativa de Meow Wolf, la obra de A.A. Murakami nos recuerda que no todo arte inmersivo debe ser un cosmos por descubrir: a veces, basta con respirar lo visible hasta que el mundo se desvanezca y resurja en nuevas formas