Nota publicada Diciembre 2025
Nota publicada Diciembre 2025
Juju: Cj Hendry y la poética del objeto afectivo en Hong Kong
En un momento en que el arte contemporáneo redefine constantemente sus formatos, circuitos y modos de circulación, la artista australiana Cj Hendry presenta Juju, una exposición que marca un punto de inflexión en su práctica y amplía su universo visual hacia el terreno del objeto, el juego y la experiencia compartida. La muestra, realizada en colaboración con Phillips, se despliega en Hong Kong como una instalación inmersiva que cuestiona los límites entre arte, diseño, coleccionismo y afecto.
Reconocida internacionalmente por sus dibujos hiperrealistas ejecutados con una precisión obsesiva y una temporalidad casi meditativa, Hendry ha construido una carrera singular dentro del arte contemporáneo. Su obra, históricamente asociada al papel y al grafito, se caracteriza por una atención extrema al detalle, una relación íntima con el tiempo y una tensión constante entre lo cotidiano y lo extraordinario. Sin embargo, en los últimos años, su práctica ha comenzado a expandirse hacia formatos instalativos, escultóricos y experienciales, incorporando el espacio, el color y la interacción directa con el público como elementos centrales.
Juju surge de esa expansión. Más que una serie de obras, la exposición se articula como un entorno total, una escenografía cuidadosamente sontruisda que transforma la sede de Phillips Asia Hedquarters, ubicada en el West Kowloon Cultural District de Hong Kong, en un paisaje sensorial saturado de color y textura. El espacio se presenta como una suerte de supermercado imaginario o parque lúdico, donde los códigos del consumo, el coleccionismo y la cultura pop se entrelazan con una sensibilidad claramente artística.
En el centro conceptual de la muestra se encuentra Juju, una figura híbrida que oscila entre juguete, escultura y talismán contemporáneo. Con una estética suave y deliberadamente afectiva, el personaje, reconocible por su ojo cubierto por una flor y sus largas orejas caídas, encarna una presencia silenciosa y empática. No se trata de un objeto decorativo ni de un simple producto coleccionable: Juju funciona como símbolo, como condensación emocional, como una forma de materializar la idea de consuelo, escucha y protección en un mundo atravesado por la velocidad y la saturación visual.
Las obras se presentan en distintos formatos. Por un lado, una escultura de vinilo de edición limitada, cuidadosamente producida y alojada en cajas de madera personalizadas, subraya el cruce entre artesanía, diseño y valor artístico. Por otro lado, una serie de pequeños charms coleccionables, distribuidos en Blind Boxes y disponibles en múltiples variaciones cromáticas, introduce el azar como parte constitutiva de la experiencia estética. El acto de adquirir una pieza se convierte así en un gesto performativo, donde la expectativa y la sorpresa forman parte del vínculo con la obra.
Esta estrategia no es casual. Hendry propone una reflexión sutil pero contundente sobre la circulación del arte en la contemporaneidad ¿qué significa coleccionar hoy?, ¿cómo se construye el deseo?, ¿de qué manera el arte puede integrarse a la vida cotidiana sin perder densidad conceptual? En Juju, la obra no se contempla a distancia, se toca, se sostiene, se adopta. La experiencia estética se desplaza del ojo a las manos, del espacio expositivo al ámbito íntimo.
La colaboración con Phillips resulta clave para comprender la dimensión institucional del proyecto. Tradicionalmente asociada al mercado secundario y a las subastas de alto perfil, la casa amplía aquí su rol, posicionándose como plataforma curatorial y productora de experiencias artísticas contemporáneas. La exposición confirma una tendencia creciente: las grandes casas de subastas ya no solo median la circulación del arte, sino que participan activamente en su producción, exhibición y narrativa cultural.
Antes de su presentación oficial en la sede de Phillips, Juju tuvo un primer gesto público en el lobby del Upper House Hong Kong, donde una instalación monumental con más de 200 juguetes de felpa conformó una suerte de árbol escultórico. Esta intervención, de carácter temporal y festivo, incorporó además una dimensión solidaria: cada pieza adquirida destinó fondos a Mother's Choice, organización dedicada a apoyar a niños sin cuidado parental y a mujeres jóvenes en situación de vulnerabilidad.
Este cruce entre arte, comunidad y responsabilidad social refuerza uno de los ejes más significativos del proyecto: Juju no solo se ofrece como objeto estético, sino como dispositivo relacional. La obra establece vínculos, activa redes afectivas y propone una idea de arte que no se agota en la contemplación, sino que se proyecta hacia lo social.
Con Juju, Cj Hendry confirma una evolución coherente y audaz de su trayectoria. Lejos de abandonar la precisión y el rigor que definieron su obra temprana, la artista traslada esas cualidades a un nuevo lenguaje, más accesible en apariencia, pero no menos complejo en su trasfondo conceptual. La exposición invita a repensar el lugar del arte en el presente, no como objeto distante o exclusivo, sino como presencia cercana, sensible y, en cierto modo, necesaria.