Nota publicada Diciembre 2025
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D’un seul souffle: Claire Tabouret y el pulso íntimo de la luz en el Grand Palais
Hasta el 15 de marzo de 2025, el Grand Palais de París abre sus salas a D’un seul souffle, una exposición que permite ingresar con una cercanía inusual al universo creativo de Claire Tabouret, una de las figuras más singulares del panorama artístico contemporáneo francés. Lejos de una retrospectiva convencional, la muestra se articula como un recorrido por el proceso, la respiración y las decisiones íntimas que dieron forma a una de las comisiones más significativas de los últimos años: las nuevas vidrieras de la Catedral de Notre-Dame de París.
La exposición ofrece al público algo excepcional: el acceso directo a los estudios preparatorios, bocetos, monotipos y modelos a gran escala concebidos para las seis vidrieras diseñadas por Tabouret para la catedral. Por primera vez, estas obras, pensadas originalmente como instancias intermedias, se presentan como piezas con entidad propia, revelando el trayecto sensible que antecede a la monumentalidad.
El monotipo como origen
Para esta comisión histórica, Tabouret partió de una práctica que atraviesa su trayectoria desde hace años: el monotipo, entendido no sólo como técnica sino como forma de pensamiento. De ese gesto único, irrepetible y corporal, emergen composiciones que luego se expanden en pinturas de gran formato, concebidas ya con la lógica de la luz filtrada, el ritmo vertical y la respiración arquitectónica de la vidriera.
En D’un seul souffle, el visitante puede seguir ese desplazamiento: del trazo inicial a la escala monumental; del papel al vidrio; del gesto íntimo a la obra destinada a inscribirse en la memoria colectiva de París. La exposición pone en evidencia cómo la pintura de Tabouret, incluso cuando se proyecta hacia lo monumental, conserva una cualidad vulnerable, casi suspendida, donde la figura humana aparece como presencia y como eco.
Un proyecto colectivo y contemporáneo
El proyecto de las vidrieras es también el resultado de un diálogo entre tradición y contemporaneidad. Tabouret desarrolló las obras en colaboración con Atelier Simon-Marq, histórico taller vidriero francés, combinando saberes artesanales centenarios con una sensibilidad pictórica actual. La artista fue seleccionada como ganadora del concurso organizado por el Ministerio de Cultura francés, un reconocimiento que consolida su lugar dentro de la escena institucional internacional.
La galería Almine Rech acompañó el proyecto desde sus inicios, apoyando el desarrollo de una obra que hoy se proyecta más allá del ámbito expositivo para integrarse al futuro cultural de la ciudad.
La intimidad antes del monumento
Más que anticipar el resultado final, D’un seul souffle propone detenerse en el antes: en el tiempo de la duda, de la prueba, del error y de la respiración profunda que antecede a toda obra destinada a perdurar. En ese gesto radica la potencia de la muestra: recordar que incluso las imágenes que habitarán los grandes relatos colectivos nacen de un impulso frágil, humano, sostenido por un solo aliento.
Con esta exposición, el Grand Palais no solo presenta un proyecto artístico de relevancia histórica, sino que invita a reflexionar sobre el lugar del proceso en el arte contemporáneo y sobre la capacidad de la pintura, aún hoy, de dialogar con la arquitectura, la luz y la memoria.