Nota publicada Enero 2026
Nota publicada Enero 2026
VENUS - Valentino Garavani a través de los ojos de Joana Vasconcelos
Moda, mito y contemporaneidad en diálogo
Roma vuelve a convertirse en escenario de una conversación esencial entre arte y moda. “VENUS - Valentino Garavani through the eyes of Joana Vasconcelos” abre oficialmente al público este domingo 18 de enero en PM23, el espacio inaugurado el pasado mayo por la Fondazione Valentino Garavani e Giancarlo Giammeti. La exposición propone un encuentro de intensidades: 12 obras de Joana Vasconcelos dialogan con 33 vestidos de Valentino, activando una narrativa donde el cuerpo, el ornamento y la historia se leen desde una sensibilidad radicalmente contemporánea.
Lejos de una retrospectiva convencional, VENUS se presenta como un dispositivo curatorial que interroga la noción de belleza y su persistencia simbólica. El título convoca a la diosa, arquetipo de deseo, nacimiento y transformación, para situarla en un presente donde el gesto artístico y el gesto de la alta costura se reconocen como lenguajes que modelan imaginarios. En este cruce, la obra de Vasconcelos no ilustra ni acompaña, sino que interpela. Sus esculturas, exuberantes, híbridas, atravesadas por lo doméstico y lo monumental, establecen tensiones con la precisión formal y la poética cromática de Valentino, revelando afinidades inesperadas.
La arquitectura de PM23 opera como un campo de resonancias. Cada sala construye un ritmo propio, un pulso que alterna contención y exceso, silencio y desborde. Los vestidos, lejos de quedar fijados a la vitrina del archivo, recuperan su potencia performativa frente a las piezas de Vasconcelos, que despliegan una materialidad expansiva: tejidos, brillos, escalas que reclaman el espacio y convocan al espectador a una experiencia física. Aquí, la moda no es ornamento, es lenguaje, y el arte no es comentario, es fuerza.
En el corazón de la muestra late una pregunta: ¿cómo se mira hoy el legado de Valentino Garavani? La respuesta no se articula desde la nostalgia, sino desde la relectura crítica. Vasconcelos observa el universo del diseñador con una mirada que reconoce la herencia sin inmovilizarla. El rojo, emblema de la casa, se multiplica en variaciones simbólicas, la feminidad se desdobla entre delicadeza y poder; el lujo se piensa como construcción cultural antes que como estatus. En este sentido, VENUS no celebra una historia cerrada, sino que abre un proceso.
La curaduría apuesta por el centro de temporalidades. Las obras contemporáneas no buscan eclipsar la maestría de la alta costura, ni los vestidos reclaman un protagonismo autónomo. El diálogo es horizontal, incluso cuando las escalas se desajustan. Esa fricción, entre lo blando y lo estructural, entre lo artesanal y lo industrial, produce una lectura expandida de ambos universos. El resultado es una exposición que se piensa desde la intersección: arte, moda, mito y género se entrelazan para construir una experiencia compleja y sensorial.
Joana Vasconcelos y Giacomo Giammetti comentaron para profundizar en el recorrido expositivo y en las decisiones que dieron forma a esta colaboración. Sus reflexiones subrayan un punto clave: VENUS no busca respuestas unívocas, sino activar preguntas. ¿Qué significa vestir un cuerpo hoy? ¿Cómo se reescribe la noción de belleza en un mundo atravesado por nuevas sensibilidades? ¿De qué manera el legado dialoga con la experimentación sin perder su identidad?
El visitante es invitado a recorrer la muestra sin un itinerario rígido, dejándose afectar por asociaciones libres. En ese desplazamiento, la mirada se vuelve protagonista. Cada cruce entre obra y vestido funciona como un acto de lectura, una posibilidad de resignificar lo conocido. La exposición se convierte así en un territorio de interpretación, donde la experiencia individual completa el sentido.
VENUS confirma a PM23 como un espacio dispuesto a pensar el presente desde el encuentro. La alianza entre la Fundación Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti y la mirada de Vasconcelos propone un modelo de exhibición que entiende la cultura como un campo vivo, en constante negociación. No se trata de musealizar el lujo, sino de ponerlo en tensión, de permitir que el arte lo atraviese y lo transforme.
Al salir, queda una sensación persistente: la de haber asistido a un diálogo donde nada se impone y todo vibra. VENUS no se agota en la contemplación, continúa en la pregunta que cada espectador se lleva consigo.